domingo, 21 de agosto de 2011

Compañera de luto




Nos sentíamos un solo cuerpo, estábamos pensando en vano, sin pensarlo dos veces corrimos sin un rumbo en el cual descansar, corrimos para olvidar lo que había ocurrido, a la par sentíamos lo mismo, nos preguntábamos que nos pasaba, porque nos sentíamos así, pero no habían respuestas, ambas queríamos sentir nuestros cuerpos libres, comenzamos a escapar descalzas, para sentirnos desposadas de toda culpa, nadie comprendía lo que sucedía, jamás lo harán, prefieren vivir con el miedo y su moralidad, sin embargo nuestra moralidad subió a los cielos, empezamos a desvestirnos, sentimos el frió, sentía que mis lágrimas congelaban mi rostro, sin embargo mi rabia las secaba, íbamos de la mano, nos unimos como nunca, ambas nos hundíamos en la misma pena girábamos y sentíamos como la escarcha nos impedía el paso, pero no importo, el deseo inmune de sentirnos libres, sin culpas, algunos, dirán, que la libertad está en la mente, pero los que estaban prisioneros eran nuestros cuerpos, nuestras almas, el viento susurraba, secando nuestras penas, pero ninguna tormenta nos detendría en desespero, veíamos nuestras sombras, escapando de nuestros cuerpos, simulaban la silueta perfecta, la silueta querida, los arboles alentaban nuestra pasada, los arbustos eran nuestras cuevas, salieron a buscarnos, nuestra pena nos retenía en el olvido, queríamos borrarnos, pensamos en irnos, nos fuimos a lo imposible, pero volvimos.. espéranos volveremos a ir.

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